Loft
Cada metro cuenta cuando el diseño está bien pensado.
Madera natural, negro mate y una barra que une la cocina con el salón.
No todos los proyectos empiezan desde el espacio ideal. A veces el reto es sacarle el máximo partido a lo que hay, y eso, bien resuelto, tiene su propio mérito.
Esta cocina forma parte de un espacio abierto donde conviven la zona de cocción, la barra, el comedor y el salón. Para que todo funcionara sin que nada se pisara, apostamos por una paleta clara y coherente: frentes inferiores en madera de tono medio, módulos superiores en gris azulado mate y herrajes en negro mate que dan continuidad a todo el conjunto.
El frente de pared en acabado dorado suave, iluminado con tira LED bajo los módulos altos, es el detalle que más calienta el espacio. De noche especialmente, esa luz rasante convierte la zona de trabajo en algo casi atmosférico.
La barra de madera hace el trabajo más importante del proyecto: separa la cocina del salón sin cerrarla, crea una zona de desayunos o copas informal, y visualmente alarga el espacio en lugar de cortarlo. Los taburetes negros de estructura metálica encajan perfectamente con el tono general.
Desde el salón, la cocina se integra con naturalidad. El sofá azul petróleo, las sillas tapizadas en gris, la madera del suelo en espiga... todo suma en la misma dirección sin que nadie haya tenido que forzarlo.